
Entre aplausos, color y tradición, el Ballet Folklórico Ollinquetzalli conquistó el escenario del Primer Festival Nacional “Alegría Folklórica”, celebrado en Kanansín, Yucatán, llevando con orgullo el nombre de Tlaxcala y de su municipio de origen, Cuapiaxtla, hasta el sureste del país.
Cada presentación fue una expresión viva de identidad y raíces. La fuerza de la música tradicional, la elegancia en cada movimiento y el vibrante colorido de su vestuario cautivaron a turistas locales, nacionales y extranjeros, quienes reconocieron y celebraron la riqueza cultural tlaxcalteca.
Visiblemente emocionada, la directora del ballet, Maestra Vanessa Barrientos Belmonte, destacó la relevancia de esta participación a nivel nacional:
“Para nosotros es un honor representar a Tlaxcala y especialmente a Cuapiaxtla en un escenario de esta magnitud. Cada integrante imprime pasión, orgullo y un profundo sentido de identidad en cada presentación”.
La directora subrayó que más allá del espectáculo, el festival representa una oportunidad formativa y cultural para las y los integrantes:
“Este encuentro no solo es una plataforma artística; es un espacio para fortalecer nuestras raíces y demostrar que el folclor mexicano sigue vivo gracias al trabajo constante, la disciplina y el amor por nuestra cultura”.
Barrientos Belmonte también expresó su agradecimiento a los padres de familia, cuyo respaldo ha sido fundamental para que niñas, niños y jóvenes puedan representar a su estado en distintos escenarios del país:
“Agradezco infinitamente el apoyo incondicional de los padres de familia. Gracias a su confianza y compromiso, nuestros niños y jóvenes tienen la oportunidad de conocer otras culturas y, sobre todo, de sentirse profundamente orgullosos de la suya”.
La participación de Ollinquetzalli en este importante festival nacional reafirma su misión de difundir el folclor mexicano y consolidarse como una agrupación que trasciende fronteras, dejando huella en cada escenario que pisa.
Este logro no solo enaltece a Cuapiaxtla, sino a todo Tlaxcala, demostrando que cuando la tradición se vive con pasión, se convierte en un puente que une regiones y corazones.























