
Desde el 26 de octubre, el Comité encabezado por Cutberto Chávez de la Rosa estaría operando sin sustento legal al frente de la Sección 31 del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE) en Tlaxcala.
El pasado 25 de octubre de 2025 marcó oficialmente el fin del periodo de cuatro años para el que Chávez fue electo secretario general, tras su triunfo en la contienda interna celebrada en 2021. La Toma de Nota expedida por la autoridad laboral fue clara: su mandato abarcaba únicamente del 25 de octubre de 2021 al 25 de octubre de 2025.
Hoy, un día después de vencido ese plazo, el líder magisterial y su Comité Ejecutivo Seccional no solo carecen de legitimidad, sino que, de continuar ejerciendo funciones, estarían incurriendo en usurpación y uso indebido de bienes sindicales, propiedad de los más de 25 mil agremiados tlaxcaltecas.
Las implicaciones no se detienen ahí. Cualquier autoridad educativa o instancia gubernamental que valide acuerdos, firme convenios o libere recursos públicos con esta dirigencia caduca podría también incurrir en actos ilegales, al reconocer como interlocutores válidos a quienes ya no lo son.
La incertidumbre se apodera del magisterio. Al interior de la Sección 31, crecen los movimientos y posicionamientos de distintos grupos sindicales, que ya exigen una renovación inmediata de la dirigencia, ante lo que califican como una permanencia arbitraria y sin sustento jurídico.
Diversas voces del gremio han hecho un llamado urgente a la Dirigencia Nacional del SNTE para que actúe en apego a los estatutos y convoque sin demora a un proceso democrático, legal y transparente que restituya la representatividad legítima del magisterio tlaxcalteca.
Porque el reloj marcó su límite: la Sección 31 no puede seguir dirigida por quien ya agotó su tiempo y su legalidad.




















